domingo, 9 de octubre de 2011

Fragmento:La Torre de los Dos Soles

La escritura avanza a buen ritmo por el momento, y ya tenemos otro capítulo más. He modificado su nombre (que era Marchitarse o morir) por uno menos simbólico: Soles y Lunas, ya que todo sucede en dos lugares, la Torre de los Dos Soles, y la Hacienda de los Sëlaken (apellido que significa 'de las Lunas').

Hoy les traigo un pequeño trocito, que contiene la descripción del primero de esos lugares. ¡A ver qué les parece!

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No se conocía con certeza de qué época databa el santuario, si bien era claro que ya estaba allí cuando llegaron, desde el amplísimo este, los oretanos. El lugar había sido venerado por encontrarse muy cerca de la base de un enorme monte con dos picos gemelos (los más orientales de la cordillera), por cuya separación abandonan los Dos Soles el mundo bajo el cielo, y en lenta sucesión descienden a los Inframundos. En algún momento se había construido un templo monumental, que los legados de Aorista habían ampliado y consagrado con representaciones del brillante Baelisto y de Lug, el Herido.
(...)
Lïnago llegó al lugar a una hora temprana, a punto para el Atardecer Primo, pero ya una pequeña multitud hallábase reunida frente al templo, en una explanada adoquinada rodeada de pétreos bancos y álamos altos, y orientada al oeste. El joven se situó a la sombra de uno de los árboles, apoyando el peso de su cuerpo en el bastón, mientras el primer sol se recortaba tras las montañas. Desde su puesto, se dedicó simplemente a observar a la veintena de personas que le rodeaba, haciendo caso omiso del templo, que había visitado un par de años antes. Sin embargo, dejemos al sol finalizar su descenso, y observemos el lugar nosotros mismos.
Un pequeño riachuelo, que muchas leguas al sur se convierte en tributario del Gerbär, desciende desde los montes y lame, con sus frías y límpidas aguas, el lateral de la hacienda. Se lo retiene aquí y allá con dos humildes presas, que se abren para mover una noria en la parte trasera de las dependencias. El patio delantero, con el espléndido paisaje de los Montes Sunicios frente a él, es el único acceso desde el camino hacia el interior de los edificios. Una gran reja de hierro forjado, decorada con doradas escenas mitológicas, se halla flanqueada por dos portentosas estatuas. De dimensiones dobles a las de una persona, la de la izquierda representa a Baelisto, con el torso desnudo y un arco entre sus manos; su compañera es una imagen poco habitual de Lug, el cuerpo encogido y el rostro congestionado en un rictus de dolor, como si acabara de ser mordido por Vael. Más allá de la oscura reja, que durante el día se mantiene abierta a cualquier hora, se encuentran las estancias del culto, presididas por la sala oracular. Al fondo, tras superar un reducido patio interior, viven los sacerdotes de ambos Poderes. La comunidad se alimenta gracias a las donaciones de los peregrinos, así como de palomas, perdices y conejos que, cazados en las inmediaciones o criados en el templo, no sólo llenan sus ollas, sino que además son vendidos, cuando vivos, para realizar ofrendas a los dioses. Ninguno de los edificios del lugar es lo bastante alto como para ser llamado torre, pero el templo adquirió su nombre a partir del cercano monte de dos picos, llamado Torre de los Dos Soles incluso antes de la llegada de los oretanos.

2 comentarios:

  1. Uhm, como de costumbre, lo he leído con gusto, pero tal vez te hayas pasado con la descripción en general.

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  2. Supongo que sí, pero es la única descripción de ese estilo en todo el capítulo, y creía necesario extenderla lo suficiente.
    No es que sea importante para la trama de la historia, pero es uno de los lugares destacados en la geografía de Isenia, y hacer a Lïnago pasar por allí era casi obligatorio.
    ¡Gracias por comentar!

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